Sobre la posverdad y las fake news

La posverdad manipula
La posverdad puede ser un arma de manipulación peligrosa.

Que vivimos en una sociedad bastante bipolar y contradictoria no es algo nuevo, a menudo podemos comprobarlo, especialmente cada vez que a un político se le llena la boca de promesas y compromisos esperanzadores que poco después no duda en obviar o en pasarlos por el barro. Es lógico que teniendo unos líderes representativos de tan poca talla y con tantas taras, estas mismas acaben reflejándose en los propios ciudadanos, pasto del adoctrinamiento de los medios y de los partidos y, por lo tanto, portavoces de una posverdad dañina en realidad para la mayoría y útil para unos pocos.

El origen y el éxito de la posverdad

Por esta misma razón, el impulso de querer ganarse la confianza inmediata del electorado o de seguidores potenciales descontentos con la situación actual, también puede extrapolarse a las personas más corrientes que no tienen ningún acceso al poder. Estos individuos no dudan en dar prioridad a la popularidad o a la ideología política de turno poniéndola por delante de valores como la honradez, la responsabilidad, la empatía o la dignidad, sin tan siquiera inmutarse, avergonzarse o arrepentirse de ello.

redes sociales y fake news
Las redes sociales intervienen en el desarrollo y éxito de las fake news

Es precisamente en este tipo de grupos donde más ha fermentado el famoso fenómeno de la posverdad, donde la moda, lo políticamente correcto o el trending topic imperan generando polémicas donde no debería haberlas distorsionando hechos y donde se desvía la atención de los asuntos más relevantes que vulneran nuestros derechos. La prensa, las redes sociales y la televisión son las herramientas principales de estas noticias falsas o fake news calculadas que buscan una reacción de exaltación, de difusión y en algunos casos de aturdimiento.

Si no queremos ser manipulados y desinformados, en algún punto tendremos que hacer responsable a alguien, ya sea a nosotros como usuarios ofendidos por darles cancha o a los fundadores de Facebook, Twitter o Youtube, entre otras plataformas, quienes han permitido impulsar este tipo de contenidos sin verificarlos o pasarlos por algún filtro indicando la falta de veracidad de los textos.

La respuesta de Facebook a las fake news

Hace unos pocos días Facebook decidió finalmente anunciar su intención de combatir abiertamente la entrada de noticias falsas y tendenciosas dando al usuario cabal la oportunidad de aprovechar un sistema de confianza implantado en la red social. Este podría ser un primer paso para identificar las noticias con fuentes verdaderas comprobadas y distinguirlas así de la morralla sensacionalista o de los panfletos políticos camuflados que utilizan la interacción de las redes para hacer campañas de acoso y derribo de forma descarada intentando desprestigiar a figuras contrarias a su doctrina.

Aunque esta medida está siendo probada de momento solo con un grupo pequeño de editores, es de esperar que en poco tiempo se extienda para todos los perfiles, crucemos los dedos para que haya un poco más de ética y de justicia en internet. La solución no obstante, aún está demasiado lejos ya que el problema que se plantea es más profundo de lo que aparenta y está demasiado enraizado dentro del comportamiento de los jóvenes y de los adictos a las nuevas tecnologías.

las redes sociales anulan el cerebro
Facebook es otro tipo de adicción, la social.

La magnitud del problema con las fake news y con la posverdad es tal que hasta el primer director de Facebook, Sean Parker, confesó abiertamente la vulnerabilidad a la que están expuestos los jóvenes y los adultos registrados en la conocida red social. Básicamente el antiguo compañero de Zuckerberg describía en una entrevista a The Guardian cómo desarrollaron el proyecto de Facebook explotando las adicciones y las debilidades psicológicas de sus usuarios potenciales. El objetivo no era otro que tenerles pegados en la pantalla sin pensar demasiado, por mucho que esta experiencia les restase productividad o les crease algún tipo de estrés o de trastorno mental.

Para los que queráis saber más, aquí tenéis un artículo sobre el tema en el diario digital peruano El Comercio. El texto alerta sobre los posibles cambios que producirá Facebook en los cerebros de los más pequeños, cambiando las conducta de las nuevas generaciones, incapacitándolos y haciéndoles dependientes como si se tratasen de unos drogadictos digitales.

El cebo del botón Me gusta

Sin embargo, el meollo del asunto lo encontramos en las declaraciones de Justin Rosenstein, miembro del equipo de ingenieros de Facebook e inventor del botón “Me gusta”. Esta creación es la que ha dado más motivos a los usuarios para dejarse engañar por las fake news inculcando y distribuyendo la posverdad entre amigos y contactos, convirtiendo la mentira en algo “decente” en lo que creer.

facebook usa como cebo el botón me gusta
El botón Me gusta puede ocultar intereses privados de partidos y grupos de comunicación.

La razón es sencilla, el público de las redes sociales siente una sensación de placer cada vez que recibe estos premios virtuales, los cuales ayudan a su vez a dar más notoriedad a este tipo de noticias retroalimentándolas. Si queréis leer las palabras del propio Rosenstein podéis informaros en la sección de actualidad de RT.com

Si recurrimos a los estudios científicos éstos también avalan la importancia de la serotonina y la dopamina en ese proceso que permite al cerebro segregar placer a través de mensajes químicos estimulantes en el sistema nervioso central ¿Os hacéis ya una idea de hasta qué punto estáis siendo controlados como marionetas debido a nuestros impulsos más primarios? Con este análisis no pretendo que entréis en pánico y hagáis una vida dedicada al celibato o que os volváis unos abstemios de Twitter y de Facebook, pero procurad que vuestras opiniones, apoyos y validaciones tengan cierto rigor antes de hacer click en cualquier noticia provocadora. No os tiréis a la piscina sin comprobar antes el estado del agua.

Fake news en redes sociales
La posverdad y las fake news son como una piscina digital ponzoñosa.

Si os ha gustado el texto y habéis aprendido algo no dudéis en comentarlo, darle a me gusta o en compartirlo con los amigos en las redes sociales. Para los aficionados a las críticas, al cine o la literatura os recomiendo visitar mis otras secciones del blog. Un saludo y muchas gracias por vuestro tiempo.

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5 comentarios en “Sobre la posverdad y las fake news”

  1. Yo le hecho mas la culpa a uno como “individuo pensante”. Los medios (sin importar cual) siempre han intentado manipular a las masas sociales, siempre fue, es y será labor de estas masas saber interpretar tanta información, corroborar la misma al escuchar diversos puntos de vista, y saber identificar lo que es cierto de lo falso. Ya suficientemente tenemos con que es relativo decir que algo es bueno o malo, solo sabiendo identificar la verdad lograremos tener una versión mas realista de los hechos.
    Quienes se quieran creer lo primero que leen y les hacen saber, que tontos (por no decir otra palabra mas fuerte).
    Excelente punto para generar debate 😀 Saludos y muy buena vibra!

    Le gusta a 1 persona

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