Los cuentos ilustrados de Ray Bradbury preFahrenheit

Fahrenheit-451 hbo

Regreso al blog tras un pequeño tiempo de letargo y de compromisos cumplidos con motivo de un nuevo lanzamiento muy literario que está maquinando el famoso canal de televisión por cable y satélite HBO. Se trata ni más ni menos que de la serie de Fahrenheit 451, una nueva y prometedora adaptación audiovisual del libro de Ray Bradbury publicado en 1953.

La historia sigue siendo a día de hoy una de las distopías mejor plasmadas en las páginas de una novela de ciencia ficción, y su crítica hacia la opresión cultural y la libertad de expresión y de pensamiento aún puede causar cuantiosas inquietudes o escalofríos a pesar de esas altas temperaturas que dan nombre al título (esos 451 grados que describen la escala en la cual los libros arden y se inflaman reduciendo a cenizas todos los sueños que traen consigo).

De momento el trailer que se ha difundido en las redes protagonizado por Michael B. Jordan (Creed, Pantera Negra) y Michael Shannon (Animales Nocturnos, La forma del agua) se muestra bastante más espectacular y cibernético que la lejana versión del cineasta François Truffaut. Esperemos que el contenido de la nueva entrega en formato episódico se aproxime a aquella película de culto con estética artpop sesentera que tan bien supo transmitir las ideas del escritor estadounidense con mucho menos presupuesto de por medio.

 

Sin embargo, a pesar de lo mucho que adoro la historia de Fahrenheit y de la multitud de reflexiones que se pueden obtener de su lectura, quiero dedicar este post para reivindicar otros de los trabajos que elaboró el genial Ray Bradbury dejando su considerada obra magna de lado. Es posible que los fervientes seguidores de la literatura sci-fi, fantástica o de misterio conozcan ya el título que pienso desmenuzar, pero estoy seguro de que muchos desconocen la existencia de El hombre ilustrado.

El hombre ilustrado portada (1953)
Portada de ‘El hombre ilustrado’.

Esta colección de 18 cuentos anterior a Fahrenheit supone un plato muy variado compuesto por astronautas, brujas, marcianos afroamericanos, inteligencias artificiales vengativas, soldados irascibles, monstruos de feria, esposos frustrados, mesías, marionetas muy humanas o viajeros del tiempo entre otros ingredientes. Como podéis apreciar, la mezcla puede resultar algo extraña de primeras, pero es justo en el enfoque que se le da en el prólogo y en el epílogo donde todas estas narraciones fantásticas cobran su sentido y comparten un nexo especial gracias a la piel tatuada de un levantador de pesas de un circo.

La premisa del libro es sencilla, pero poderosamente eficaz y atrayente. Un hombre maldito sufre cada noche cómo las ilustraciones impresas en su cuerpo cobran vida vaticinando el futuro o rememorando el pasado de ciertos individuos. Gracias a este inicio “de cuento”, Ray Bradbury se permite en El hombre ilustrado explayarse a gusto saltando de un género literario  a otro (aunque es cierto que predomina la aventura espacial a lo largo de la obra).

Fotograma de 'La lluvia', relato creado por Ray Bradbury.
Fotograma de la adaptación del relato ‘La larga lluvia’.

Por esta misma razón he querido recomendar esta pequeña maravilla a todos los buenos lectores que se precien de serlo, ya que supone una oportunidad única para ver a Bradbury en sus distintas vertientes psicológicas, religiosas, raciales o infantiles intentando casi siempre sorprender en esos minifinales que cierran cada relato y alejándose de lo cotidiano y lo comercial, especialmente si se tiene en cuenta la fecha de su publicación.

Quien busque desenlaces felices o fáciles de asimilar no conseguirá adaptarse al tono del libro, aunque algún rayo de esperanza se mantiene en el interior de sus páginas. Quien por el contrario necesite algunas dosis de introspección, terror y de burla hacia la estupidez humana, podrá abrazar El hombre ilustrado sin problemas dejándose ensuciar por la tinta de cada uno de sus tatuajes y personajes.

La pradera de Bradbury
Ilustración del relato ‘La pradera’ de Ray Bradbury.

Otro elemento a tener en cuenta es el giro histórico que Bradbury elige en ciertas narraciones tomando como base la Historia que todos compartimos, pero dándole la vuelta o desviándose en cierto punto. Quizás los relatos que mejor reflejan estas ucronías son El otro pie, donde la población negra de USA es destinada al planeta rojo de nuestro sistema solar poco después de la depresión económica de los años 20 formando una sociedad granjera con sus propios derechos y sin estar bajo la tiranía de los capataces blancos, o El hombre, donde un Jesús de Nazaret resucitado continúa predicando la nueva y trayendo milagros a la humanidad colonizadora de galaxias lejanas.

Como cada uno tiene sus gustos y sus puntos de vista subjetivos, no entraré en un análisis detallado de los 18 relatos ni les daré una puntuación enumerando sus ventajas y desventajas. Creo que es preferible abordar esta colección como un explorador pionero que decide adentrarse en territorio desconocido, como en esa simulación holográfica de la sabana africana que aparece en La pradera, y que cada uno saque sus conclusiones. Enfrentaros al libro de frente, sin valoraciones preconcebidas, para estimular el encuentro con lo inesperado ya sea dentro o fuera de la Tierra.

Estrella Oscura, película debut de John Carpenter
La comedia negra de John Carpenter ‘Estrella Oscura’.

Lo que sí remarcaré como anécdota especial es que el final de la película Estrella Oscura de John Carpenter se inspiró en uno de los relatos clave de este libro titulado Caleidoscopio el cual, en mi humilde opinión, es una de esas pequeñas joyas que  consiguen hacerte llorar por dentro o llevarte a una desesperación muda en pocos minutos recurriendo únicamente a la hostilidad del espacio y a las crisis existenciales de una tripulación que no está precisamente en su mejor momento anímico y físico.

El tono jocoso y satírico también se deja caer en algunos de estos relatos ilustrados, una prueba de ello es el juego metaliterario que Bradbury prepara en Los desterrados tomando como protagonistas a célebres escritores fallecidos de la talla de Poe, Dickens, Bierce, Machen, Lewis Carrol o Algernon Blackwood, todos ellos deseosos de ser recordados y de insuflar alguna pesadilla a través de su legado literario. Bien mirado este relato ofrece más de un paralelismo con Fahrenheit, y es muy posible que fuese la primera semilla que dio frutos en la mente del escritor a la hora de imaginarse una civilización sin referentes intelectuales temerosa del poder de la imaginación.

Ray Bradbury
Ilustración de Ray Bradbury como un hombre-libro.

Es de los maestros, de los padres, de los lectores y de los compradores de libros de los que depende que en un futuro perdure esa curiosidad, esa llama del saber que permite ensanchar horizontes y viajar a lugares imposibles o terriblemente realistas. Ahora más que nunca con tanta censura en las escuelas, en la prensa, en las redes sociales o en la tv, es pertinente recobrar nuestras ideas y plasmar las enseñanzas que nos han transmitido nuestros autores más preciados, porque con la dictadura de lo políticamente correcto campando a sus anchas, quién sabe si al final terminaremos buscando consuelo en aquellos hombres-libro que Bradbury presagiaba hace más de 60 años.

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