Vampiros, barcos de vapor y el Misisipi de George R.R. Martin (Lectura de verano II)

El autor George R.R.Martin posando en un escenario de Juego de Tronos.
El escritor de fantasía George R.R. Martin.

Muchos son los que conocen las aventuras y desventuras de Poniente, el mundo con toques medievales creado por el autor estadounidense de literatura fantástica George R.R. Martin. Su saga de Canción de Hielo y Fuego ha traspasado fronteras y los escudos de las casas de los Stark, Lannister o Targaryen pueden encontrarse fácilmente en cualquier producto de merchandising, ya sean tazas, camisetas o muñecos. La adaptación televisiva de Juego de Tronos ha incrementado todavía más el éxito y la fama de estos títulos, llevando a sus protagonistas a otros medios como los videojuegos, los cómics o el rol de los juegos de mesa.

Sin embargo, son menos los que conocen las primeras andanzas de este orondo escritor al que tanto le gusta matar a sus criaturas literarias. Recientemente he tenido la oportunidad de explorar esta etapa de Martin devorando su segunda novela, Sueño del Fevre, creada en 1982. Me interesaba sobre todo ver cómo el escritor se desenvolvía en otros géneros con un número más reducido de personajes.

Portada de la novela Sueño del Fevre
Portada del libro Sueño del Fevre en España.

El resultado ha sido satisfactorio pero algo incompleto en su recta final. Para no desvelar demasiado de la trama, únicamente diré que la historia está ambientada en la Luisiana esclavista del siglo XIX, en el entorno de los mercaderes que comerciaban a lo largo y ancho del río Misisipi con sus enormes barcos de vapor. El papel sobrenatural y fantástico vendrá esta vez de la mano de unos viajeros poco dados a tomar el sol y con hábitos nocturnos muy extraños.

El mito del vampiro que toma George R.R. Martin sigue algunas de las reglas del folclore, pero también ignora otras. Estos seres son bellos, antiguos y violentos, se mueven en manada y tienen sus propios líderes o amos de sangre, pero no son vulnerables ni al ajo, ni a la plata, ni al agua bendita o cualquier símbolo religioso que se esgrima contra ellos. Dentro del Sueño del Fevre el lector podrá encontrar dos facciones de chupasangres enfrentadas, pero aunque pueda sonar atractivo este no es ni remotamente el punto fuerte de la novela.

Al igual que con otros de sus trabajos como Juego de Tronos, los vampiros del Sueño del Fevre también han conseguido abrirse un hueco en otros medios tras el fenómeno de masas literario que ha ido generando el autor estadounidense con el paso del tiempo. La adaptación comiquera del guionista Daniel Abraham y del ilustrador español Rafa López se presenta como uno de los trabajos más fieles a la hora de captar la esencia de este otro universo independiente forjado en la etapa más temprana de la carrera del escritor.

Portada del cómic Sueño del Fevre
Portada del cómic Sueño del Fevre, adaptación de la novela de vampiros de Martin.

Sin embargo, el mérito de este joven Martin radica en el acierto de elegir a un tosco y feo marinero de agua dulce como protagonista absoluto. Abner Marsh es un hombre con poca suerte, pero con una pasión desmedida por las carreras de barcos de vapor extremadamente contagiosa que muy pronto afecta al lector. La llegada de un enigmático socio le permitirá ver sus deseos hechos realidad con la construcción de una nueva embarcación, la más majestuosa y veloz vista hasta entonces, el Sueño del Fevre. Pero todo trato tiene su letra pequeña y sus condiciones molestas, personificadas en este caso en el estrafalario caballero Joshua York.

Los misterios y secretos guardados celosamente por York abrirán una brecha en la confianza de su socio, Abner Marsh, cuya principal obsesión será hacer el mejor tiempo posible en su viaje por el río para crearse una reputación. La historia, a pesar de su sencillez, cuenta con prácticamente todas las señas de identidad de George R.R. Martin. En sus páginas podrán encontrarse traiciones, personajes repugnantes y crueles, afición por la comida, ambigüedad moral, torturas físicas y psicológicas y hasta un pequeño romance.

Según algunas reseñas y sinopsis que he tenido el placer de leer, esta obra podría describirse como un cruce entre Bram Stoker y Mark Twain. Las menciones de estos dos grandes maestros de la literatura no son gratuitas, sin embargo a mí personalmente me ha parecido más acertada la comparación con el creador de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, aunque visto desde una perspectiva mucho más moderna y reivindicativa.  A diferencia de Twain, Martin entra en el polémico debate del racismo y del esclavismo con más de un siglo de diferencia, conociendo las atrocidades y las injusticias perpretadas a los trabajadores negros.

Estos momentos de vergüenza histórica son relatados con normalidad pero queriendo dejar cierto pesar en los lectores, muy en la línea del film Django desencadenado, dirigido por Quentin Tarantino en el 2012. Dicho esto, la novela es menos injusta que otras de las obras más conocidas del escritor, existen momentos de penuria y sufrimiento pero la sensación final no es tan amarga como la que dejan algunos de sus libros más épicos. Al durar 368 páginas y no ser una novela-río, tampoco hay demasiado tiempo y extensión como para encariñarse de tantos héroes y villanos, pero sí para coger odio y desear la muerte de alguno.

Ilustración de los vampiros de George R.R. Martin
Los vampiros y marineros de George R.R. Martin.

La primera mitad del libro goza, no obstante, de bastante misterio y tensión y es al mismo tiempo instructiva en lo referente al funcionamiento de un barco de vapor, los roles y responsabilidades que existen entre la tipulación o los escollos que dispone el río en la travesía. Un rastro de asesinatos y desapariciones en madererías y en algunas plantaciones servirán de guía para el barco de vapor que da nombre al libro y añadirá el ingrediente de terror necesario para mantener enganchado al lector, capítulo tras capítulo, preparándole para un enfrentamiento inminente.

Es en la segunda mitad donde a mi juicio George R.R. Martin se precipita al haber expuesto ya todas las intenciones de sus vampiros, limitando mucho el desenlace y cayendo en incoherencias o lapsus por parte de los personajes que integran ambos bandos. Estos defectos en el argumento se ven suplidos por una acción trepidante que no da apenas tregua hasta el final, pero que como ya he dicho, descuida los detalles y la inteligencia de los protagonistas más humanos y éticos, como Marsh y York.

Como conclusión, podría afirmar que el autor sale airoso de su experimento mezclando el estilo de las novelas de navíos, los dramas sureños y el terror gótico de las historias de vampiros. Lamentablemente la acción va nublando poco a poco el equilibrio del relato dejando sin posibilidad a un acercamiento más profundo o a la inclusión de alguna subtrama que complemente a modo de flashback el pasado de los vampiros más ancianos e inquietantes que pueblan el libro (véase Damon Julian) o de los miembros más notorios de la tripulación del Sueño del Fevre.

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