Las mejores series hechas por ordenador

Cada vez nos estamos habituando más a las recreaciones digitales en el medio audiovisual. Los efectos especiales orgánicos o tangibles como los impresionantes animatronics ideados para películas de la talla de Jurassic Park, la trilogía original de Star Wars o Terminator, se llevan dejando en estas últimas décadas de lado para abaratar costes y reducir el tiempo de los rodajes. El ordenador es posiblemente la herramienta principal de nuestro siglo para bien y para mal, pero en la mayoría de ocasiones se hace evidente que quita realismo al conjunto de una obra individual o de una serie.

No obstante, incluso en este campo del CGI ( Computer generated images) se puede hablar de arte, sobre todo si la narrativa y los personajes siguen siendo interesantes y consistentes. Por esta razón quiero dedicar este artículo de mi blog a aquellas lejanas series que innovaron en su momento y que se arriesgaron cuando ni la televisión ni el cine estaban tan acostumbrados a los gráficos virtuales y el éxito o la taquilla dependían considerablemente de la estrella de turno. Así pues nos embarcaremos con especial énfasis en la década de los 90, punto clave en el cual se produjo este boom pionero del ordenador en la ficción. Aquí os dejo mis recomendaciones:

1. ReBoot (1994-2001)

Fotograma con los personajes de ReBoot en fila
Los personajes principales de ReBoot; Enzo, Dot, Bob y el villano Megabyte.

No se refiere a ningún relanzamiento o remake, tranquilos. Esta excepcional serie de factura canadiense tiene el grandísimo honor de ser la primera serie animada en lanzarse completamente en CGI, toda una hazaña. El diseño de los personajes y la propia historia evolucionaron muy satisfactoriamente a lo largo de sus 7 años de emisión, anticipándose además al fenómeno de la aparición de internet en nuestros ordenadores.

Entonces ¿De qué iba ReBoot y por qué se decidieron sus creadores Gavin Blair, Ian Pearson, Phil Mitchell y John Grace por el formato digital? La respuesta es fácil, si quieres transmitir las aventuras de unos programas informáticos y de unos virus que actúan como seres vivos, la mejor forma de plasmarlo para los telespectadores es ambientarlo todo dentro del mismo ordenador, como ya hiciera la fascinante Tron en su día, aunque en esta ocasión el proyecto se desarrollaría sin unos actores presentes (salvo en el doblaje por supuesto).

Para sacarle todo el jugo a esta serie hay que estar familiarizado con los términos informáticos corrientes y con la tecnología. El nivel de exigencia no es muy alto, pero dominar estos conceptos es indispensable para entender las metáforas que se van mostrando en cada capítulo. Por poner un ejemplo, es curioso comprobar cómo las misiones o tareas de los protagonistas siguen unas pautas concretas asimiladas dentro del mundo de la programación. Otra perspectiva interesante es la de colocar al usuario fuera de escena pero con una presencia y un poder que siempre están ahí, cual Dios invisible, temible e intransigente.

Hexadecimal abrazando a Bob.
Bob y Hexadecimal en su típico coqueteo mortal durante la temporada 1 de ReBoot.

Acciones habituales que realizamos en el espacio físico frente a la pantalla de un ordenador como desinstalar un programa, borrar un archivo o iniciar un juego, en ReBoot adquieren connotaciones dramáticas y peligrosas, pues su mundo se ve afectado directamente. Estas reacciones representan para mí la maestría de esta serie, que unos simples guiones técnicos te hagan entender el riesgo que corren Bob, Dot y Enzo y que empatices a niveles increíbles con ellos a pesar de que su existencia se basa en unos simples bytes y píxeles agrupados, es cuanto menos meritorio.

A pesar de todo lo mencionado, ReBoot no deja de ser un producto para ver en familia, con un tono claramente infantil en las primeras temporadas. La trama se irá oscureciendo a medida que Enzo Matrix y AndrAIa se hagan adultos y recorran el ciberespacio en búsqueda del guardián del Mainframe, el azulado Bob.

AndrAIa y Enzo Matrix crecidos.
AndrAIa y Enzo Matrix en las últimas temporadas de ReBoot.

Otro detalle que puede encandilar a algún cinéfilo es la sucesión de homenajes o referencias a la cultura pop, a veces hasta de forma paródica. Videojuegos, series de la época y películas de culto (como La noche de los muertos vivientes) serán muy identificables en los episodios cada vez que el usuario active un juego y el grupo se quede atrapado dentro, viéndose forzados a competir dentro del ordenador como la IA del equipo.

2. Beast Wars (1996)

Las transformaciones del equipo maximal en Beast Wars.
Las transformaciones del equipo maximal en Beast Wars.

De nuevo gracias a una compañía canadiense, Mainframe Entertainment, la misma que trabajó en ReBoot y la responsable del mítico videoclip de Dire Straits “Money for nothing” (estos tíos merecen una medalla), pudimos ver en 1996 la adaptación por ordenador de los geniales Transformers.  Estas criaturas mecánicas que poblaron las tiendas de los años 80 fueron un hit rotundo, tanto en la tv como en el merchandising. De hecho, a día de hoy todavía siguen siendo una mina de oro gracias a las superproducciones de Michael Bay para la gran pantalla.

Con Beast Wars los vehículos se convertían en animales transformables, una especie cibernética alienígena para ser más exactos. En esta versión Optimus Prime quedaba varado con sus compañeros y con sus enemigos en un planeta Tierra ambientado en la prehistoria. Sin posibilidad de regresar a su lugar de origen y con una nave base dañada que defender, los carismáticos robots adoptaban formas de los animales de su entorno para poder sobrevivir discretamente, pero siempre en estado de alerta.

La serie se nutría básicamente de estrategia y de traiciones inesperadas que daban un vuelco a la situación numérica frente al enemigo. En el transcurso de las temporadas éramos testigos de nuevas llegadas, de romances prohibidos y de nuevas fases de transformación que iban adquiriendo los dos equipos; los maximals y los predacons. Esto servía a su vez para vender el doble de muñecos de Hasbro y era la delicia de los más pequeños. Beast Wars contaba con algunas mejoras técnicas comparada con su predecesora, especialmente en el diseño de sus personajes y en su movilidad, pero el modelaje de los paisajes y escenarios no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo.

Los robots, sin embargo, contaron con el favor del público desde el primer momento, cada uno tenía sus personalidades bien definidas y solían contar con algún episodio para lucirse, incluso los más secundarios. Esto incluía también a los antagonistas, con Megatrón, Dinobot, Infierno y Tarántula a la cabeza. El humor y la acción eran las principales constantes de la serie, los guionistas sabían combinar los dos elementos muy bien consiguiendo crear cliffhangers muy dignos y destacables para lo que en teoría debería ser una serie de animación cotidiana y simple.

El equipo predacon de Beast Wars.
El equipo predacon de Beast Wars.

También merece una mención especial el doblaje en castellano de la serie, gracias a las voces los personajes hechos por ordenador estaban dotados de una gama muy amplia de emociones imposible de ignorar ¡Cómo olvidar ese tono prepotente y aparentemente tranquilo de Megatron o las quejas y bromas informales de Rattrap, o el enervante zumbido vibrante de Waspinator! Todos esos detalles subían la calidad de la serie y hacían que rápidamente le cogieras manía a un personaje y apoyases a otro.

Lamentablemente no se puede alabar de la misma manera la pésima distribución que sufrió esta serie en España. Miles de niños se quedaron a medias tras el corte que se produjo al final de la segunda temporada, dejando en el aire multitud de cabos sueltos que sí se pudieron concluir en otros países hispanohablantes. En fin, la política de Telecinco damas y caballeros, poco más se puede decir.

3. Roughnecks: Starship Troopers Chronicles (1999)

Los soldados por ordenador de Starship Troopers
Los soldados por ordenador de Starship Troopers.

Desconocida, infravalorada y en general solo mencionada por pequeños grupos de fans del libro de Robert A. Heinlein o de la saga cinematográfica iniciada por Paul Verhoeven apenas dos años antes. Estamos pues, ante una obra que vio la luz en un momento de furor por el militarismo en la ciencia ficción y por las campañas coloniales que no logró cuajar del todo. Poco después llegarían Starship Troopers 2: El Heroe de la Federación (2004) y la tercera parte Starship Troopers 3: Marauder (2008) desgastando malamente una franquicia que siempre estuvo abierta a críticas. Curiosamente, el tiempo la ha vuelto a poner en su sitio precisamente a través de la animación por ordenador con Starship Troopers: Invasión (2012) y con la hasta ahora última entrega Starship Troopers: Traidor de Marte (2017).

Pero volvamos a la serie que nos ocupa. Roughnecks no se anda con chiquitas y ofrece 40 capítulos trepidentes divididos en eventos bélicos situados en Plutón, Hydra, Tophet y otros planetas por los que la infantería móvil hará estragos plantando cara a los desagradables bichos. Siguiendo el espíritu de la primera entrega, estas crónicas pueden verse como una obra paralela antes que como una continuación directa.

Los personajes clásicos seguirán estando en su sitio pero esta vez siendo descritos y observados por un reportero de guerra, que cámara en mano grabará todas las batallas y momentos íntimos de la tropa. Con estos registros y narraciones seremos testigos de cómo se va formando la leyenda de la carrera de Johnny Rico con la ayuda de la cabezota Dizzy Flores y del irónico Carl Jenkins.

Johnny Rico y compañía junto al cadáver de un bicho.
Johnny Rico y compañía junto al cadáver de un bicho.

Por otra parte, también hay ligeras diferencias en cuanto a la carga política de la novela, la serie pasará olímpicamente de intentar crear un debate o reflexión interna sobre la brutalidad, la alienación o el fascismo, como ya comenté en una de mis entradas recientes. En su lugar asistiremos a los miedos, celos y rivalidades forjados entre estos hombres y mujeres en conflictos cada vez más crudos pero sin alcanzar esas cotas de gore o de erotismo de las películas. No obstante, sí podrán apreciarse altos niveles de adrenalina, más que en las otras adaptaciones de hecho, pues las campañas militares y los distintos tipos de misiones encomendadas al grupo no darán ninguna tregua.

La principal desventaja de la que adolece esta serie hecha por ordenador, sin embargo, es la superficialidad y el poco desarrollo de las motivaciones o inquietudes de los personajes. Se limitan a expresar emociones muy primarias y los diálogos suelen ser órdenes o frases chulescas sin demasiada sustancia. Por lo general, la mayoría de estos militares son demasiado planos y no aportan nada a los estereotipos ya definidos en otras obras bélicas como La chaqueta metálica (1987) o Platoon (1986).

Tampoco es que se les pida mucho más, ya que todo está subordinado a las operaciones de exploración, exterminio o rescate, pero habría ayudado encontrar personajes complejos, sufridores y contradictorios para redondear el carácter bélico de la animación, porque muchas veces parece que están de picnic por su actitud confiada y sobrada.

Bicho arácnido pilla desprevenido a uno de la tropa.
Bicho feo pilla desprevenido a uno de la tropa.

Los bichos, contra todo pronóstico, son tratados más profundamente que en las otras entregas y se desvelan cierto tipo de jerarquías, nidos y nuevas especies bastante intrigantes. En lo referente a los gráficos hechos por ordenador, no cumplen únicamente su función, sino que traen muy gratos recuerdos por su similitud con las espléndidas cinemáticas de títulos que han pasado a la historia de los videojuegos, como el mismísimo Diablo II o el Starcraft.

Estos representaban el mayor logro técnico y visual de finales del siglo XX, y aunque las expresiones faciales eran algo limitadas, son capaces de seguir dando sorpresas en sus texturas y en su iluminación. Disponían, en definitiva, de un sello de calidad que no se puede negar si se valora objetivamente teniendo en cuenta los recursos de entonces. Por si los habéis olvidado, aquí tenéis una muestra para regocijaros con esas atmósferas oscuras dignas de El Greco o de Goya.

Al margen de las tres series mencionadas, existen otras que también han conseguido recrear bien el arte narrativo con el CGI innovando o simplemente acertando con sus propuestas como Star Wars Clone Wars, Las Tortugas Ninja, Los pingüinos de Madagascar o Las aventuras de Jimmy Neutrón. Si os ha gustado el texto y habéis aprendido algo no dudéis en suscribiros, comentarlo, darle a me gusta o en compartirlo con los amigos en las redes sociales. Para los aficionados a las críticas, al cine o la literatura os recomiendo visitar mis otras secciones del blog. Un saludo y muchas gracias por vuestro tiempo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s