Legión: crítica y análisis de las temporadas 1 y 2

Hola a todos, después del festivo parón navideño, del inicio de año nuevo y de la vuelta al trabajo y a la rutina, quiero retomar esta sección de críticas cinematográficas para presentaros una serie peculiar que rompe bastantes de los códigos a los que el mundo del entretenimiento nos tiene acostumbrados. Se trata nada más y nada menos que de Legión, una de las últimas creaciones del director y guionista Noah Hawley, responsable también de la encomiable Fargo. Estamos ante una ficción prácticamente imposible de clasificar debido a su rareza, pero para no complicaros demasiado la existencia la encuadraremos como un drama psicológico ambientado en el universo mutante de la conocida Patrulla X.

Legion y los X-Men.
Legion y los X-Men.

Para que podáis haceros una idea aproximada de la sorpresa que me he llevado con este descubrimiento, quiero empezar la entrada enfatizando mi rechazo general a la mayoría de productos audiovisuales enfocados en las historias de superhéroes o en adaptaciones palomiteras simplonas que recurren al típico reparto de actores y actrices sexys con poco o nada de carisma y de talento interpretativo. Aborrezco la cantidad exagerada de películas y series invasoras que viven de explotar cómics publicados por Marvel y DC hace 20 o 30 años y que restan espacio y oportunidades a otros productos potencialmente interesantes. Dicho esto, he de reconocer también que Legión es una de las excepciones que se salen de esa fórmula compuesta por adrenalina, épica dirigida a adolescentes y humor gamberro chusco.

Con esto no quiero decir que la serie estrenada hace dos años en el canal FX carezca de deficiencias. El resultado es demasiado complejo para el contenido real que expone, sufre de cierta pedantería, el ritmo es demasiado inestable ya que se combinan episodios vertiginosos con capítulos de transición bastante prescindibles, tiene lagunas argumentales y, sobre todo, su carga psicológica y la confusión constante generada en el espectador invitan muchas veces a abandonarla por algo más ligero y satisfactorio. Pero si estoy escribiendo esto ahora mismo ya imaginaréis que Legión tiene sus virtudes y sus trucos bajo la manga, así que vamos a analizarlos y compartirlos.

Me atrevería a decir que el punto fuerte de esta serie atípica de superhéroes no son los efectos en sí, sino la representación visual que se hace de las metáforas y las teorías que se van exponiendo en los diálogos y monólogos, especialmente al principio y al final de los capítulos, aunque no escasean precisamente. Legión juega una y otra vez a implantar dudas, a meternos en un laberinto surrealista con varias opciones e ideas interesantes, a veces hasta terriblemente serias y perturbadoras. De este modo, presenciaremos cómo un joven con problemas mentales llamado David Haller, lucha desde el principio con sus demonios internos recluido en un psiquiátrico junto a su amiga toxicómana Lenny y con la ayuda extra de su pareja sentimental, la última chica en ingresar en la institución, Sydney Barret (los fans comiqueros verán pronto en ella guiños al personaje de Pícara).

El villano de Legión.
El villano de Legión, el demonio de los ojos amarillos.

A través de una serie de flashbacks y de recuerdos inconexos iremos averiguando poco a poco las razones que han llevado a David a ese centro, sus capacidades ocultas, sus paranoias, su infancia y el interés que un ente superior tiene en él, sobre esto prefiero no hacer spoilers para que podáis sacarle todo el jugo a la primera temporada. A partir del tercer capítulo la serie irá pasando del terror psicológico y del surrealismo al terreno más comercial de los superhéroes y las cintas de acción, pero sin perder nunca esas propuestas arriesgadas capaces de derretir el cerebro de uno mientras te tienen hipnotizado con esos escenarios y colores tan llamativos de los que hace gala. Técnicamente es innegable que la serie roza el sobresaliente, la dirección artística y visual es apabullante, ya solo por esto Legión merece una ojeada.

La historia, por otro lado, es harina de otro costal. Como he mencionado anteriormente, la trama y el contenido real que se esconde tras muchas capas de locuras, ambigüedades y de despistes o falsas pistas, son en realidad sencillos. Mantener el hilo argumental, sin embargo, es el mayor de los retos. Los personajes, afortunadamente lo compensan dando intrigas, humor y transmitiendo bastante empatía. Curiosamente los villanos son los que más destacan con diferencia en este aspecto, saben justificar sus terribles acciones y te seducen con sus líneas de pensamiento. El grupo de héroes deja más que desear, aunque también ofrece personalidades inolvidables como la del fracasado poeta beatnik Oliver Bird, o la del científico friki Cary Loudermilk.

los personajes de legión
Los personajes de Legión.

¿Por qué no atrae tanto el equipo de los buenos? Pues porque están desaprovechados, simple y llanamente. No existen tramas secundarias que exploren lo suficiente en ellos o en sus pasados, todo el peso recae demasiado en la mente fracturada del protagonista, David Haller. Esto produce cierto cansancio, y para colmo, no termina por desarrollarse de la manera adecuada, teniendo en cuenta las expectativas y el tiempo invertido. La esperada evolución que prometía ser la mejor baza de la segunda temporada de Legión no es nada coherente, se siente precipitada y hasta estúpida. Puede que este sea uno de los problemas más comunes del formato de las series, su necesidad de rellenar horas a costa de secar los elementos argumentales y de culminarlos malamente. Que haya más introspección, bucles temporales o romance tampoco ayuda demasiado a sobrellevar la historia principal.

Las referencias culturales o los homenajes al cine sí suponen un entretenimiento que aligera por momentos esas interminables exploraciones psíquicas o viajes astrales en los que se sumergen David y sus amigos. La banda sonora también acompaña bien a las imágenes y regala algunos covers de temas míticos muy disfrutables con un ambiente electrónico y psicodélico que le va como anillo al dedo a esta particular serie de mutantes antiheroica. Pink Floyd, Jane’s Adiction, Bon Iver o la versión que aparece del Bolero de Ravel son algunos de los ejemplos más característicos.

Legion-banda sonora
Legion-banda sonora

He querido englobar los comentarios de las dos temporadas porque están demasiado unidas como para distinguirlas, ya que se trata esencialmente del mismo arco argumental con prácticamente el mismo objetivo a abatir. Las nuevas alianzas o las traiciones son básicamente lo que marcan y separan la segunda temporada de la primera, mostrando nuevas rutas y posibilidades, pero el destino sigue siendo el mismo.

Recomiendo paciencia y precaución a los que se animen a verla, Legión no está hecha para todos los públicos y no pretende agradar fácilmente a los seguidores de la franquicia de X-Men, no esperéis demasiada acción ni la típica crítica social en favor de las minorías perseguidas porque no van por ahí los tiros. Si por el contrario da la casualidad de que sois seguidores de las películas de terror, de arte y ensayo o de los libros de ciencia ficción de Phillip K Dick, quizá podáis tener más facilidad a la hora de digerir las escenas de estas dos temporadas.

Si os ha gustado el texto y habéis aprendido algo no dudéis en suscribiros, comentarlo, darle a me gusta o en compartirlo con los amigos en las redes sociales. Para los aficionados a las críticas, al cine o la literatura os recomiendo visitar mis otras secciones del blog. Un saludo y muchas gracias por vuestro tiempo.

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